lunes, 17 de abril de 2006

ISRAEL: UNA VUELTA DE TUERCA MÁS



El atentado del niño-suicida enviado por Hamás es otra nueva muestra de cómo las gastan quienes se creen con razón, pero, a posta actúan sin razón, es decir, aunque la ONU diga la contrario, esa misma ONU a la que manejan a su gusto.
El caso es que quizá, aún a pesar de ser tan sangrientos, haya que seguir 'haciéndoles el juego', no vaya a ser que se enfaden.
Dicen que en Palestina están divididos. Ya sabemos cómo se resolverá.
En cualquier caso está claro quienes son unos ú otros...ó aquellos aunque sea débilmente ó bajo cierto relativismo moral.
Eso sí, que no falten las condolencias.
Al menos hay quienes lo tienen claro.
La 'educación' (política) hace mucho...

Yasir Arafat ó Yasir Arafat ?







No es fácil ser neutral, al menos desde la perspectiva de los derechos humanos más elementales, que, oh casualidad, se acercan más a la cultura cristiana que a cierta sección de la islámica.
Texto interesante y conveniente para instruirse sobre el fondo ideológico de las fobias islamoizquierdistas:
http://maquinareichstag.blogspot.com/2006/04/la-judeofobia-y-la-izquierda-ii.html

ACTUALIZACION: El camino escogido es la venganza en el corto plazo...¿justa,injusta?
Este 'vector' informativo necesita más trabajo...

3 comentarios:

Eduardo Robredo Zugasti dijo...

La verdad es que cuando se habla de "derechos humanos" en seguida surge un equívoco. Me refiero a que, los derechos humanos de "primera generación" se han ido uniendo y solapando con derechos de "segunda", "tercera" generación, etc, que no son del todo miscibles con los derechos "originales". La razón es la distinta posición ante la individualidad.

En cuanto empezamos a hablar de "derechos colectivos", de derechos especiales de grupos, colectivos o credos...empezamos a liarla; aparecen las contradicciones. Sé que muchos juristas entienden que no existe tal contradicción, pero quizás esto se debe a que muchos de ellos ya han tomado partido por una concepción "individualista" del derecho humano internacional (que, por cierto, procede del ius gentium y de las elaboraciones de Fco. de Vitoria).

Dicen, por ejemplo, estos juristas, que los derechos colectivos o de grupos pueden ser mantenidos siempre y cuando "respeten" la primacía de la individualidad. ¡Claro !...pero entonces ya empieza a volverse dudosa la noción de "derecho colectivo". Siempre aparecerán problemas. Por ejemplo, EE.UU no firmó la declaración de Argel, sobre la autodeterminación, bien que también pesaron razones estratégicas (contra la URSS de entonces), además de las filosóficas y religiosas.

Y si miramos al Islam ¿cómo pueden resolver el problema de la individualidad? No lo sé, quizás no exista forma de que hagan su propia Ilustración o Haskalá, al modo judío. O quizás sí.

La Declaración de 1948 fué ratificada solo parcialmente por las naciones islámicas. Pero pronto, la "comunidad musulmana" (aunque esto no existe políticamente; pero en fín, para entendernos) presentó su alternativa a la carta original, realizando reformas jurídicas que permitieran albergar los principios digamos "colectivistas" del islamismo, del pueblo musulmán. De aquí procede la Declaración de los Derechos humanos en el Islam, que se ratifica en el Cairo, en 1990 y finalmente en 1994, se firma la "Carta Árabe" de los Derechos humanos.

Saludos, y seguiremos

avanti dijo...

Todo un placer, tengo un comentarista que me azora. De verdad, Eduardo, que si quieres entrar en esta página no tienes más que sugerírmelo. (Aunque tú ya tiene 'tela que cortar')
Acabo de leer parte de tu más reciente análisis y me han atraído dos conceptos.
Uno: "Los estados nacionales se basaron, en efecto, en un canon de lecturas nacionales que instauraron la «mentira útil» de un mito colectivo, por decirlo al estilo de Rorty".
Dos "...y brotan nuevas formas de autoritarismo, monopolios culturales".
Son realidad hoy en día ambas reflexiones? Perduran las mentiras útiles? Dónde? Qué es más monopolio cultural, el 'occidentalismo' ó el 'orientalismo'?
En esto sí que 'me siento seguro':
"En cuanto empezamos a hablar de "derechos colectivos", de derechos especiales de grupos, colectivos o credos...empezamos a liarla; aparecen las contradicciones".
¿Que soy un individualista?Naturalmente.Un egoísta?Hmmm.
Eduardo, esta es tu casa.

Eduardo Robredo Zugasti dijo...

Gracias, avanti. Lo que has escrito me ha dado nuevas ideas (por tus enlaces encontré algo sobre Sigrid Hunke, que comentaré mañana...).

En realidad, al escribir "Los estados nacionales se basaron, en efecto, en un canon de lecturas nacionales que instauraron la «mentira útil» de un mito colectivo, por decirlo al estilo de Rorty" estaba describiendo la opinión de Sloterdijk y la de Rorty. Yo no creo que los estados nacionales (los "canónicos", los que surgen a raíz de la revolución y del imperio napoleónico) sean meras "creaciones literarias". Las naciones son algo más que literatura y mitos (mentiras útiles), por supuesto. España es algo más que las novelas ejemplares de Galdós, por poner un ejemplo.

Tampoco cabe dudar que existe un nexo entre "literatura" y nacionalidad. Esto creo que lo explica bien Gellner, cuando interpreta el proceso de creación de las naciones a partir de la educación pública en unos ciertos "mitos" (bien, vamos a llamarlos "relatos" o "historias") compartidos. Por eso es tan importante controlar la edudación...y el funcionariado, para los nacionalistas.

No sé muy bien qué es "occidentalismo" y "orientalismo". Lo que quería señalar es que la tradición, digamos occidental, de los derechos humanos tiene una matriz individualista. Mientras que en oriente (y no sólo el Islam, también en el hinduísmo, incluso en el comunismo soviético) parten de una tradición más "colectivista". Hegel decía que Oriente conocía la substancia (el espíritu) como objeto, mientras que Occidente lo conocía como sujeto.

"Monopolio cultural" es una expresión que he utilizado para describir el proceso de los nuevos nacionalismos "culturales" (como el vasco o el catalán) que basan su sistema de nuevos privilegios en el control de la "cultura" (los nazis lo llamaron "kulturkampf"...) y desde ahí extienden sus tentáculos a toda la vida (económica, personal) de la comunidad. Por supuesto, estos planteamientos colisionan con la noción de libertad individual. He aquí la cuestión.

Saludos.