Gracias a cierta argumentación científica esta bizarra sociedad se pudiera haber evitado un nuevo hijo de ETA.
Pero dos meses antes tres irenistas jueces de la Audiencia Nacional "atendieron a la dulce petición de la etarra",-sonriente, por cierto, como quien ustedes recuerdan, orgulloso de sus 25 asesinatos-, para conseguir lo que la justicia natural ha restado a miss Vascongadas: el derecho a tener descendencia, el mismo derecho que ella y sus compinches han negado y niegan a otros muchos.
Y así, ahora, en un vis a vis (nuevo neologismo para denominar a la tradicional coyunda), la etarra aportará todo su esfuerzo para sostener esa unidad de destino en lo universal que ella y unos 200.000 más llaman Euskadi.¡Todo sea por la patria¡
Por otro lado, vista la historia desde la perspectiva biológica, el nada nimio detalle de la edad de la presunta madre, 47 años, invita, dado el entorno que la rodea, a pensar si también tiene derecho a causar riesgo al futuro nasciturus.
De nada han valido las protestas de quienes claman justicia en el desierto.
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jueves, 7 de agosto de 2008
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